Memorias de un Enterrador. Libro Primero. 9.

Francisco Belmonte. Escritos, novelas, poemario, desvaríos...

…Lo cierto es que cuando comencé mi periplo como enterrador él ya había dejado la cuadrilla.

Moisés, el Cascarillas.

Tras más de cuarenta años.

Y se puso a barrer, como una especie de semi retiro dorado, reservado por derecho para aquellos sepultureros que tras partirse lomos, riñones, brazos y rodillas ya no pueden seguir partiéndose el lomo, los riñones, los brazos y las rodillas con el resto del personal.

Así, se pueden aguantar dos o tres años más, hasta la jubilación, a los sesenta y cinco años, porque si no, te quitan un ocho por ciento de lo que te corresponde por cada ejercicio que te anticipes, y si te adelantas solamente un año, ya tienes problemas para poder comer. Bueno, y no por falta de dientes, precisamente.

Lo que la experiencia nos ha enseñado en el cementerio, es que aunque no puedas andar tienes que aguantar barriendo.

Que…

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