Memorias de un Enterrador. Libro Segundo. 6.

Invitados quedan. Bienvenidos a las historias…

Francisco Belmonte. Escritos, novelas, poemario, desvaríos...

El fin de la guerra, al parecer, según me contó el padre Lorenzo al término de aquella tan interesante conversación, mientras tomábamos una cena fría él, a base de ensalada verde y sándwich de pavo, y caliente yo, con hamburguesa completa gigante y patatas,  a última hora, en el restaurante americano del centro comercial cercano, le pilló al demonio en Madrid, con su gente, con los hijos de puta –según los calificó el padre- con los que había perpetrado tantas maldades, defendiendo una estratégica posición, bien parapetados y mejor pertrechados.

Iban a vender cara su piel. Aquellos soldados estaban convencidos de sus ideales, aparte de lo que hicieran en sus ratos libres, como ellos pregonaban. Y vaya si lo hacían. Según algunas crónicas, y otros tantos testimonios, fueron de los más duros, de los que más bajas ocasionaron en las filas enemigas, a última hora, cuando ya no les quedaba…

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