Memorias de un Enterrador. Libro Segundo. 3.

Francisco Belmonte. Escritos, novelas, poemario, desvaríos...

…Y aquel día, casi año y medio después, condecorado a su pesar, principalmente por ser uno de los escasos letrados, con alguna letra, que no abogado, y al mando de una charpa de desarraigados y desposeídos veteranos, autodenominados anarquistas, a los que continuamente se sumaban, unían y alistaban voluntarios suicidas, perdidos y buscados que habían oído las aventuras, desventuras y heroicidades, alimentadas todas por la leyenda, de aquel valiente y sin igual comando, tuvo la peor suerte que podía haber tenido, y la mayor desgracia que podía haber deseado.

Con la naturalidad de quien se siente maestro y la tranquilidad de quien experimentado en lo que hace, que ya no lo hace con toda la cuita y dedicación que se merece el hecho, mientras se deleitaba como jamás antes hasta aquel sin sentido bélico, con el mayor disimulo y engaño, llamando a la chabacanería, riendo a la camaradería, codeándose con…

Ver la entrada original 172 palabras más

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: