Memorias de un Enterrador. Libro Segundo. 2.

Francisco Belmonte. Escritos, novelas, poemario, desvaríos...

…Miguel de la Sierra padre nació en mil ochocientos sesenta y siete, a las puertas de una chabola de paja y barro que ni siquiera pertenecía a su familia, a orillas del Manzanares, en la ribera de las huertas, a los pies del llamado Cerro de las Ánimas, donde su madre se dejaría los riñones y la vida cavando zanjas y arrancando malas hierbas para subsistir penosa y malamente, primero, y luego dar de comer, escuetamente, a todos los que iban llegando año tras año a medida que el padre los iba concibiendo entre jornal y jornal.

Y nació callado, con los ojos curiosos muy abiertos, mirando el mundo, desde el barro, el agua, el fango.

A la sombra del cementerio.

Desde muy tierna edad, Miguel de la Sierra padre, Miguelito, o Miguelín, tanto daba, hubo de andarse espabilado. Primero, para comer, y así poder subsistir. Y luego, para poder…

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