Memorias de un Enterrador. Libro Primero. 1.

De un amigo…

Francisco Belmonte. Escritos, novelas, poemario, desvaríos...

…Y en una de aquéllas andaba yo, satisfaciendo el morbo de una compañera de estudios, y aplacando mi curiosidad, o aplacando su morbo y satisfaciendo mi curiosidad –según de qué estemos hablando-, una vez más, cuando, sin estar avisado, divisé a lo lejos una extraña luz que no era propia de aquel lugar a aquellas intempestivas horas.

Mi apreciada amiga no tuvo ocasión de vislumbrarla, pues estando ambos en lo mismo, ella mantenía sus ojos entornados, y cuando abiertos, vueltos, por razones del ayuntamiento y la respiración, deduzco.

Con esas, ni corto ni perezoso, y en cuanto tuve lugar sin menosprecio u ofensa, encomendada mi querida al reposo, y a buen recaudo, me precipité tras el recuerdo de la sombra de aquel haz, y sin mucho tardar, di con él, pues no había ido lejos de donde fue descubierto.

Y el haz de luz provenía de una tea, y de…

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