…fuego…

 

…Tus labios, encendidos y rojos, parecían recortados hábilmente de un paño de púrpura por las invisibles manos de un hada.

Tu tez, morena, cálida y transparente como el alabastro de la estatua de un sepulcro.

Contabas apenas treinta años, y ya se veía grabada en tu rostro esa dulce tristeza de las inteligencias precoces, y ya hinchaban tu seno y se escapaban de tu boca esos suspiros que anuncian el vago despertar del deseo frustrado, los amores sufridos.

Aquí me tienes.

Para siempre.

Por toda la Eternidad.

A dios pongo por testigo que no te dejaré jamás.

Para lo que quieras.

Para lo que necesites.

Siempre…

Grabado en la piedra, en la talla, en la tabla, en el cielo.

A fuego.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: